Es habitual oír en las empresas que lo fundamental es el dinero. Y es cierto, pero por una simple razón. El dinero te permite seguir trabajando, ideando, haciendo fluir la comunicación. O así lo vemos nosotros.
Porque lo cierto es que nos dedicamos a la comunicación porque nos encanta, porque simple y llanamente, no sabemos hacer otra cosa. Formamos un grupo heterogéneo, de diferentes culturas, ideas, e incluso posiciones sociales... pero todo eso queda atrás cuando nos ponemos a trabajar en lo que nos apasiona. Y nos enfadamos, y sonreímos, y echamos más horas de las que deberíamos, y... Y disfrutamos como niños dejando una huella, aunque sea pequeña, en todos aquellos que trabajan con nosotros.
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